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Pablo Guerra, presidente de la ACCUC: “Esto es una forma de devolver la mano a la Escuela”

Aunque Pablo Guerra egresó hace más de 30 años su vínculo con la Universidad Católica nunca terminará. Luego de tres décadas dedicado al ejercicio más puro de la construcción, encontró en la Asociación de Constructores Civiles UC (ACCUC), donde hoy cumple dos períodos en la presidencia, una manera de reencontrarse con sus pares, apoyar a nuevas generaciones y contribuir al fortalecimiento de una profesión que, según cuenta, tiene un rol fundamental en el desarrollo del país.

Cuando Pablo Guerra comenzó a estudiar Construcción Civil UC en 1991, inició un camino vocacional que lo mantendría ligado por más de tres décadas directamente al rubro. “Yo soy el clásico constructor”, dice al describir una trayectoria que le ha permitido conocer desde dentro una profesión que valora por su carácter tangible, su diversidad y su componente social. 

Su vínculo con la construcción civil, sin embargo, trascendió el ejercicio profesional. El cariño por la Escuela en la que se formó y el interés por fortalecer la profesión lo llevaron, años después de egresar, a involucrarse activamente con su comunidad de exalumnos. Así, en 2013 se sumó a un grupo que buscaba reactivar la Asociación de Constructores Civiles UC (ACCUC), encontrando una oportunidad para reconectarse con sus pares y, especialmente, “devolver la mano a la Escuela”, cuenta. 

Primero acompañó desde la vicepresidencia la gestión encabezada por la exalumna Carolina García y, posteriormente, asumió la presidencia de la ACCUC. Durante sus dos periodos, la asociación pasó de tener entre 60 y 70 socios inscritos en 2021 a reunir actualmente a más de 500 exalumnos adheridos activamente. 

Para Pablo, este crecimiento refleja un propósito que va más allá de las cifras y que busca mantener conectada a una comunidad que comparte una misma formación. Y, por otro lado, permitir que la experiencia de sus exalumnos pueda aportar a quienes comienzan su camino profesional. 

A pocas semanas de finalizar un nuevo periodo al frente de la asociación, conversamos con él sobre su vínculo con la Escuela de Construcción Civil UC, la experiencia de liderar la ACCUC, y la importancia de conectar a distintas generaciones para enfrentar de manera transformadora los desafíos del país. 

¿Qué los motivó a reactivar la Asociación y volver a reunir a los exalumnos de Construcción Civil UC? 

Creo que el factor común de todos los que hemos estado involucrados en esta directiva es que esto es una forma de devolver la mano a la Universidad, especialmente porque los constructores somos muy hinchas de nuestra Escuela. Le tenemos mucho cariño. 

Todos los que hemos estado involucrados hemos dedicado tiempo y recursos justamente por ese cariño y por devolver la mano. Pero también existe una motivación por potenciar nuestra profesión. Construcción Civil es una carrera profesional muy importante y necesaria, pero muchas veces no es suficientemente conocida. 

Entonces, además de generar esta red de contactos, una parte importante del trabajo de la Asociación es fortalecer la carrera y darla a conocer, mostrar que es una buena opción y la diversidad de caminos profesionales que ofrece.

Fotografía de cuatro personas con cascos blancos y chalecos reflectantes naranjos

¿Cómo ha evolucionado la ACCUC desde que comenzaron ese proceso? 

Cuando tuvimos las elecciones de 2021, en plena pandemia, teníamos entre 60 y 70 socios inscritos. Recuerdo que se conectó prácticamente el 90% o incluso el 100%; había mucha motivación. Desde ahí comenzó a crecer fuertemente la inscripción y hoy estamos llegando a los 500 socios. 

Empezamos también a realizar muchas actividades. Tenemos, por ejemplo, una feria para estudiantes en la que participan empresas del rubro; incorporamos auspiciadores y apoyamos actividades de los alumnos de la Escuela, entregando implementos de protección personal, materiales y becas. 

Pero principalmente hemos generado vínculos entre las personas. Tenemos una red en la que los socios pueden hacer consultas técnicas, compartir datos y contactarse entre ellos. Esa red profesional se ha vuelto muy potente. 

¿Cómo se expresa hoy ese vínculo con los estudiantes de Construcción Civil UC? 

Estamos muy vinculados con los alumnos. Además de apoyarlos en distintas iniciativas, realizamos la feria laboral en la Escuela, donde llevamos empresas del rubro para que puedan acercarse a ellas y conocer distintas oportunidades. 

Para nosotros es importante que exista ese contacto entre quienes ya llevamos años ejerciendo y quienes recién están formándose. La Asociación no se trata solamente de conectar a los exalumnos entre sí, sino también de mantener ese vínculo con la Escuela y con las nuevas generaciones. 

También crearon CONRED. ¿Qué busca esta iniciativa? 

Conectando Redes (CONRED), como lo dice su nombre, es nuestra red de networking y ya vamos en la quinta versión. Es presencial y está abierta no solamente a constructores civiles, sino también a profesionales de distintas áreas que estén vinculados de alguna manera con el rubro. 

Realizamos actividades de capacitación en networking sobre cómo comunicarse, cómo presentarse profesionalmente y cómo generar contactos. La idea es que de ahí pueda surgir un negocio, una oportunidad laboral o simplemente un nuevo vínculo. 

En cada actividad tenemos además un expositor que aborda distintas herramientas. Lo importante es generar redes y que las personas aprendan también a aprovecharlas.

Foto Pablo Guerra recibiendo un premio

Hablabas de la importancia de fortalecer la profesión. ¿Qué distingue, a tu juicio, a la Construcción Civil? 

Es una carrera muy entretenida porque ves lo que haces; es tangible. Pero además requiere un conocimiento muy amplio y relacionarse con muchas profesiones y personas diferentes: ingenieros, arquitectos, municipalidades, organismos públicos, comunidades y trabajadores. 

Una característica particular es que trabajamos con personas de todo el espectro socioeconómico. Puedes salir de una reunión con el mandante del proyecto y después tener que conversar con el jornal. Esa capacidad de entenderse y adaptarse a distintos contextos es muy importante. 

Por eso creo que también hay un componente social muy fuerte en nuestra profesión. Y hoy el campo laboral es muchísimo más amplio que solamente estar en una obra. Hay constructores civiles en la academia, bancos, empresas proveedoras, subcontratistas, inspección técnica y gerenciamiento, entre muchos otros ámbitos. 

¿Cómo describirías específicamente el sello del constructor civil UC? 

Creo que está muy marcado por la excelencia y la exigencia académica con la que uno sale de la Universidad. Esa formación te entrega un estándar y te acostumbra a trabajar con altos niveles de exigencia, a pensar, analizar y ser capaz de manejar varios temas paralelamente. 

Cuando sales al mundo laboral, eso se nota. El constructor civil UC sale preparado y acostumbrado a enfrentar esa exigencia. 

¿Qué rol crees que tiene la profesión frente a los desafíos de Chile? 

Nuestra profesión nació precisamente para responder a una necesidad del país y asegurar la calidad de la construcción. Lo que hemos visto frente a los terremotos demuestra que es una carrera que ha sido validada por los hechos y que cumple una función necesaria. 

Siempre digo que una cosa es lo que está en el papel y otra es hacerlo realidad, y ahí tenemos una responsabilidad muy importante los constructores civiles. Somos quienes estamos directamente involucrados en ejecutar las obras y asegurar que aquello que se diseñó efectivamente pueda construirse de manera correcta. 

Por eso fortalecer la profesión también tiene que ver con el aporte que podemos hacer a la sociedad. La construcción está presente en el desarrollo del país y quienes trabajamos en ella tenemos una responsabilidad enorme con ese desarrollo. 

A más de 30 años de haber ingresado a Construcción Civil UC, Pablo hoy se prepara para cerrar un nuevo periodo al frente de la ACCUC y dar paso a una nueva etapa de la asociación. Un cambio de ciclo que no pone fin a su vínculo con la Escuela, sino que abre nuevas formas de seguir aportando a una comunidad y una profesión que han marcado buena parte de su trayectoria.

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