Valentina Serón Moris, de Letras Inglesas y Estética UC a la política internacional en Corea del Sur
05/03/2026
La exalumna de Letras Inglesas y Estética UC cursó un magíster en Global Affairs and Policy en Corea del Sur gracias a la beca GKS. Hoy, de regreso en Chile, reflexiona sobre el valor de la formación interdisciplinaria, el impacto de estudiar en Asia y sus planes de proyectarse académicamente en China.
Con un doble recorrido académico poco habitual, Valentina Serón Moris egresó en 2019 de la UC tras completar su licenciatura en Letras Inglesas y en Estética gracias al sistema de carreras paralelas.
Así, lo que comenzó como un interés por los idiomas y la cultura, derivó en una trayectoria internacional que la llevó primero a China, y luego, a Corea del Sur donde cursó un Magíster en Cooperación y Política Internacional (Global Affairs and Policy), específicamente en seguridad internacional y política exterior en Yonsei University, en Seúl.
Su paso por Asia fue posible gracias a la Global Korea Scholarship (GKS), un programa del gobierno coreano orientado a formar líderes internacionales en pre y posgrado. Antes de ello, ya había vivido una experiencia formativa en China, tras ganar un concurso co-realizado con el Instituto Confucio UC en sus años de estudiante, que le permitió estudiar chino mandarín y realizar una inmersión cultural que abrió su mente y proyectos futuros.
Hoy, de regreso en Chile y trabajando en una fundación vinculada a política comercial con foco en Asia-Pacífico, Valentina mira su recorrido como un proceso de búsqueda constante, marcado por la perseverancia, la curiosidad intelectual y el deseo de comprender otras culturas desde dentro.
¿Cómo nace tu interés por Asia?
Nunca partí con la idea de que me interesara Asia como proyecto de vida. Me gustaban algunas películas, la música, cosas así. Pero cuando estaba en la universidad empezó a interesarme el idioma chino-mandarín. Tomé un curso de lengua y cultura china y, casi al mismo tiempo, supe de un concurso que organizaba el Instituto Confucio UC.
La primera vez que participé, llegué hasta la etapa final, pero fallé en la sección de escritura. Volví a postular al año siguiente, estudié con más foco y logré este premio que me permitió cursar un semestre de clases de chino mandarín, y un viaje de intercambio cultural a China. Fue mi primer viaje sola y al otro lado del mundo. Eso me cambió completamente la perspectiva.
¿Qué significó esa primera experiencia en China?
Fue impresionante. Estuvimos en cuatro ciudades, visitamos lugares históricos, conocimos la cultura desde dentro. Una cosa es aprender un idioma en sala y otra muy distinta es verlo en el día a día, entender cómo piensa la gente, cómo se mueve la sociedad. Yo sentía que todos los días estaba con los ojos muy abiertos de asombro constante.
Además, fue justo antes de la pandemia. Regresé una semana antes de que empezaran los cierres de aeropuertos. Después, con todo lo que pasó, también pude comparar cómo enfrentaban las enfermedades en Asia y cómo lo hacíamos acá. Ese contraste cultural fue muy potente.
De Estética y Letras Inglesas a relaciones internacionales
Estudiaste Letras Inglesas y Estética en paralelo. ¿Cómo influyó esa formación en tu camino posterior?
Muchísimo. Yo llegué a Estética casi por casualidad, por un curso que tomé pensando que era de otra facultad. Pero descubrí un espacio donde podía mezclar intereses: género, cultura, representación audiovisual. Hice mi tesis en Estética sobre teoría de género y representación en el K-pop, y eso me permitió conectar mis intereses académicos con lo cultural.
Creo que la UC me dio la posibilidad de explorar sin encasillarme. La interdisciplina fue clave. También rescato mucho a los profesores: siempre sentí que lo que yo decía importaba. Esa confianza fue decisiva para pensar en estudios de postgrado.
Y un ejemplo claro de ello, fue cuando me enteré de la GKS gracias al profesor informante de mi tesis, Gonzalo Leiva, de la Licenciatura de Estética. Él, así como mi profesora guía, Patricia Espinosa, pensaron en mi potencial para continuar mi camino de formación. Al año siguiente, hice un Diplomado en Pensamiento y Culturas Asiáticas, dirigido por Claudia Lira, quien también tuvo un rol vital en mi postulación a la beca.
Postulé una primera vez a un programa más ligado a estudios coreanos y no quedé. Ahí tuve que sentarme a pensar qué podía hacer mejor. Ahí fue cuando decidí cambiar de enfoque y postular a un Magíster en Cooperación y Política Internacional, lo que implicaba salir de las humanidades más puras y entrar a la ciencia política.
¿Cómo fue estudiar en Corea del Sur?
La beca incluía un año intensivo de coreano antes de empezar el magíster. Estuve primero en Busan y luego me mudé a Seúl para estudiar en Yonsei University. En total fueron tres años.
No fue fácil. Aprender coreano es complejo porque el idioma está muy ligado a jerarquías sociales propias de la sociedad. Un ejemplo muy crucial, es que la forma en que hablas cambia según con quién estés – un amigo, un profesor, un desconocido. Además, el sistema académico es altamente competitivo y funciona con curvas de evaluación que no vemos en Chile. Pero siento que la formación en la UC me preparó muy bien para enfrentar esa exigencia.
Por otro lado, la soledad al principio y el proceso de adaptación cultural fue duro. Aunque tuve redes —otros chilenos, amigos, apoyo del consulado— que fueron cruciales para mí, pasar festividades lejos de la familia fue difícil. También fue duro rendir el examen de idioma que necesitaba para avanzar al magíster; hubo momentos de mucha desmotivación.
Pero también fue una experiencia de crecimiento enorme. Compartir con estudiantes de todo el mundo, intercambiar experiencias de vida, contrastar sistemas políticos, escuchar cómo otros países ven al nuestro. Me sorprendió que muchos consideraran a Chile un ejemplo en temas de democracia o derechos humanos. Es algo que uno no dimensiona hasta que lo escucha afuera en bocas de otras personas.
El sello UC en el extranjero
¿Qué destacarías de tu formación en la UC?
La interdisciplina y la capacidad crítica. En la UC no basta con repetir que algo es rojo o azul; uno quiere entender por qué es de uno u otro color. Esa formación más analítica fue una fortaleza enorme para mí en el magíster, sobre todo en el plano de la investigación.
Además, destacaría la preparación que llevamos a instancias como las presentaciones orales. Allá muchos leían sus exposiciones completas; nosotros estamos entrenados para argumentar, presentar sin depender del texto. Se nota la diferencia. Y también rescato mucho los cursos de ética y de formación teológica. Tomé uno comparativo entre religiones y eso me ayudó muchísimo después para entender diferencias culturales en Asia. Son herramientas que uno valora más cuando está afuera en los contextos más inesperados.
Siempre he tenido esa inquietud por explorar el mundo, no porque no quiera estar en Chile, sino porque salir me permite mirar mi propio país con otros ojos. Creo que esa tensión entre lo local y lo global es algo que quiero seguir trabajando.
A futuro, Valentina proyecta continuar su desarrollo académico, posiblemente un doctorado en China, para así continuar profundizando en la intersección entre política internacional, cultura y Asia oriental.









