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Alex Strodthoff, ingeniero forestal UC que inmortaliza en fotografías los rincones extremos de Chile

El gerente general de Empresas Agrotop y fotógrafo de naturaleza, Alex Strodthoff, acaba de lanzar su segundo libro “Chile: tierra de luces y secretos”, una recopilación de 90 imágenes de su autoría que combina exploración, oficio y una profunda conexión con el paisaje nacional.

Desde el altiplano a más de cinco mil metros de altura hasta los rincones subantárticos de la isla Navarino, Alex Strodthoff ha recorrido nuestro país con una cámara, un pulso paciente y una mirada entrenada para capturar lo esencial. El exalumno de Ingeniería Forestal UC, fotógrafo de naturaleza y gerente general de Empresas Agrotop, en diciembre de 2025 más de 100 personas lo acompañaron en el lanzamiento de su segundo libro de imágenes de su autoría, “Chile: tierra de luces y secretos”. Se trata de una publicación que invita a observar el país desde sus contrastes más extremos y menos conocidos.

De origen viñamarino, ha vivido la mayor parte de su vida entre Santiago y Temuco. Formado en la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC entre 1995 y 2000, Strodthoff construyó una trayectoria profesional marcada por la gestión, el liderazgo y la sostenibilidad. Tras titularse, realizó un magíster en Ciencias en la Universidad de Friburgo, Alemania, y luego desarrolló una extensa carrera en el mundo forestal y agroindustrial. Hace 18 años lidera Empresas Agrotop, una de las principales exportadoras de avena procesada a nivel mundial, con presencia en más de 30 países.

Paralelamente, la fotografía ha sido una constante afición en su vida. Aprendida desde niño junto a su padre y cultivada al alero del montañismo y los deportes al aire libre, esta pasión se convirtió en un proyecto editorial concreto en 2022 con su primera publicación de fotografías “Chile: la magia al sur del mundo”. El éxito de ese primer libro de imágenes lo impulsó a dar un segundo paso, esta vez con una obra más madura, tanto en técnica como en narrativa visual.

“Chile: tierra de luces y secretos” reúne cerca de 90 imágenes organizadas en torno a cuatro elementos —tierra, aire, agua y hielo— y fue editado en español, inglés y alemán. Más que un registro paisajístico, el libro propone una experiencia sensorial y reflexiva sobre la diversidad natural del país, sus transformaciones y su carácter vivo.

En esta entrevista, Alex Strodthoff repasa su vínculo con la UC, su trayectoria profesional, el origen de su pasión por la fotografía y el proceso detrás de un libro que busca, sobre todo, despertar curiosidad y admiración por el territorio que habitamos.

"Chile: tierra de luces y secretos”, es una recopilación de 90 fotografías de distintos rincones del país tomadas por el ingeniero forestal Alex Strodthoff. La primera foto es "Otoño en isla Navarino" y la última "Arcoíris en Tierra del Fuego".

«Chile: tierra de luces y secretos”, es una recopilación de 90 fotografías de distintos rincones del país tomadas por el ingeniero forestal Alex Strodthoff. La primera foto es «Otoño en isla Navarino» y la última «Arcoíris en Tierra del Fuego».

Además de tu rol profesional, hay una faceta tuya muy ligada a la naturaleza y la exploración. ¿Dónde nace esa conexión?

Creo que hay varias raíces. Mi papá fue quien me enseñó a fotografiar; nunca hice cursos formales, aprendí con él y luego fue prueba y error. También influyó mucho el montañismo, durante mis años de estudiante en la UC en los cursos que tomé de Montañismo I, II con Claudio Lucero, eso marcó profundamente mi manera de enfrentar los distintos desafíos.

Por otro lado, mi historia familiar es bien diversa. Mi familia materna viene del desierto, de la pampa salitrera, y la paterna del sur, de los inmigrantes alemanes que llegaron al lago Llanquihue en el siglo XIX. Yo pasaba los veranos entre el desierto y los bosques del sur, y esa mezcla me marcó mucho. Me encanta el desierto, me encantan los bosques, y creo que eso está muy presente en mis fotos.

Tu nuevo libro, Chile: tierra de luces y secretos, es tu segunda publicación fotográfica. ¿Cómo nace este proyecto?

Hace tres años publiqué mi primer libro de fotografías, “Chile: la magia al sur del mundo”. Fue una apuesta grande, porque una obra de este tipo es una inversión importante y yo nunca había hecho un libro para la venta. Pero funcionó muy bien, se distribuyó tanto aquí como en el extranjero, y eso me dio confianza.

Este segundo libro sigue la misma línea, de mostrar la belleza de Chile incluso para los mismos chilenos que no conocemos tanto nuestro país. Yo lo he recorrido de arriba a abajo, pero uno nunca termina de conocerlo por completo ni de sorprenderse. Las fotos son paisajes vivos, que cambian con las estaciones, con la luz, con el clima. En vez de tenerlas guardadas en un computador, quise darles un soporte permanente, tangible.

Las fotos fueron tomadas en condiciones muy distintas: volando, haciendo trekking, randoneando, navegando en kayak, desde el auto o caminando. Algunas son en condiciones bastante extremas, pero todas tienen detrás una historia personal muy fuerte.

¿Hay alguna imagen o experiencia que haya sido especialmente desafiante?

Recuerdo dos muy claras. Una fue un trekking en solitario que hice en la isla Navarino, a fines de abril de 2025. Estuve varios días solo, con nieve en las noches y condiciones bien duras. Fue exigente, pero también inolvidable.

Otra fue en el altiplano, en el salar de Maricunga y Laguna Verde, cerca de Copiapó. Fuimos con un amigo, pasamos muchísimo frío y en un momento me desorienté de noche en el salar. Si no hubiese llevado GPS, probablemente la historia habría sido distinta. Son experiencias duras, pero que dejan recuerdos muy potentes.

Una de las fotografías inéditas del exalumno UC Alex Strodthoff, de su nuevo libro, corresponde a un registro de la Reserva Nacional Jeinimeni.

Una de las fotografías inéditas del exalumno UC Alex Strodthoff, de su nuevo libro, corresponde a un registro de la Reserva Nacional Jeinimeni.

En paralelo a la fotografía, lideras una empresa con un fuerte impacto internacional. ¿Cómo conviven estos mundos?

Mi trabajo es muy exigente: tenemos cerca de 400 personas trabajando directamente y nos abastecemos de más de 1200 agricultores entre las regiones del Maule y de Aysén. Eso no deja mucho tiempo libre, pero el poco tiempo que tengo trato de aprovecharlo al máximo.

Cuando tengo vacaciones, salgo. Soy de los que el sábado a las cinco de la mañana ya está listo para partir. Hay un costo de oportunidad, claro, pero siento que la vida hay que aprovecharla mientras se puede. Ya habrá tiempo para descansar más adelante.

Chile será sede de la Conferencia Mundial de la Avena en 2026. ¿Qué significa eso para el país y para tu trabajo?

Es un hito muy importante. El Congreso Mundial de la Avena se hace cada cuatro años y por primera vez se realizará en Latinoamérica, en Pucón, en noviembre próximo. Chile hoy es el segundo mayor exportador mundial de avena procesada después de Canadá, y haber sido elegidos como sede refleja ese posicionamiento.

La organización está a cargo de la Fundación AMUN y de Aproavena (Asociación de Procesadores de avena), y yo participo como director de AMUN. Estamos trabajando con empresas, universidades y el mundo científico de la avena a nivel global. Es un proyecto desafiante y muy estimulante.

Mirando hacia atrás, ¿cómo sientes que tu formación en la UC influyó en tu trayectoria?

Muchísimo. Ingeniería Forestal era una carrera relativamente nueva en la UC cuando yo estudié, entonces eso también fue una oportunidad. La universidad tiene una formación muy sólida en administración, economía y gestión, y esas herramientas han sido claves en mi carrera, y además pude tomar cursos en distintas áreas, no solo en mi facultad. A eso se suma la formación valórica y la exigencia académica. El montañismo también aportó mucho en disciplina, planificación y manejo de riesgos, algo que he aplicado tanto en la empresa como en la vida.

Creo que la UC sabe articular muy bien el mundo real con el futuro, combinando lo práctico con lo teórico y con una formación valórica robusta y universal. Es una universidad exigente, disciplinada, pero también acogedora y muy completa. En mi caso, además, hay una historia familiar muy ligada a la universidad: mi abuelo, mi hermano, y yo. Eso genera un vínculo especial y un sentido de pertenencia que se mantiene en el tiempo.

Alex tiene muchos proyectos por delante, algunos pequeños y otros grandes, tanto familiares como profesionales. Por un lado, en Agrotop sueñan con ser la mayor empresa de avena del mundo donde, según explica, van bien encaminados. “Soy ingeniero forestal, he plantado muchos árboles, tengo dos hijos y he escrito tres libros en total, así que en ese sentido estoy tranquilo. Y mientras tenga proyectos y ganas de seguir aprendiendo, me siento joven y con mucha energía para lo que venga”, finaliza.

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