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Blanca Lewin

El arte, la comunicación y expresión son parte de la carrera profesional de Blanca Lewin. Una que empezó a formarse en Campus Oriente hace once años. Un lugar del que destaca su arquitectura: «Paso seguido por ahí y pienso en la suerte de haber podido estudiar en un lugar tan inspirador, en un espacio tan bello». Pero el frio fue, sin duda, un factor poco favorable de esa época universitaria en la Escuela de Teatro UC: «Hasta en verano, con treinta grados, hay que andar con chaleco».  

Las razones para elegir la UC fueron dos: la formación universitaria completa que se ofrecía, el prestigio y la posibilidad de acceder a un crédito para financiar los cuatro años de estudios.

De su época universitaria, dos son los docentes que destaca. Ramón Núñez, quien fue su maestro dos veces.  «Quedan pocos hombres de teatro como él que tengan la capacidad de transmitir sus experiencias con tanta efectividad». También Magdalena Amenábar, profesora de voz: «creo que, al menos en mi generación, si hay algo que nos distingue de egresados de otras escuelas, es la capacidad vocal y también explicativa de un texto. Somos quienes mejor hablamos en el teatro, a los que siempre se nos entiende lo que decimos».

Una de las anécdotas que recuerda de esos años, entre 1993 y 1996, fue una vez que la Compañía del Gran Circo Teatro haría una función gratuita de su montaje Popol-Vuh.  «El día anterior lo habían hecho en el Campus San Joaquín y unos alumnos gremialistas se quejaron de que una actriz aparecía a torso desnudo. Cabe aclarar que se trataba de un hermoso montaje sobre la creación del mundo en la cultura Maya. El montaje fue censurado y la compañía del Gran Circo Teatro tuvo que conformarse con hacer una muestra de su entrenamiento físico previo a cada función. Sólo que sin hacer la función. ¡Qué vergüenza! Esto provocó la ira de los alumnos de mi escuela, en particular, pero de gran parte del Campus Oriente, en general, y salimos al patio central a protestar».

Los patios de Campus Oriente también se transformaron en el espacio donde desarrolló su juventud, donde hizo amistades y donde acumuló los “créditos de patio”, la forma en que llamaba a las conversaciones que mantenía con alumnos de otras carreras de Oriente. 

Sin embargo, estudiar en la Escuela de Teatro UC  no fue fácil. «La carrera de actuación para mí fue muy dura, difícil, tormentosa. Agradezco la formación, pero no volvería a pasar por esos años».

Así y todo, su paso por la UC ha influido en su carrera profesional: «Creo que el hecho de haber tenido una formación universitaria, me ha ayudado a observar el mundo a mi alrededor con altura de miras.  Con una mirada más culta que me permite reflexionar mejor de acuerdo a las herramientas entregadas».