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Teresita Reyes

 Cruzada de toda la vida, amante de la actuación desde el colegio, y feliz del ambiente familiar formado en sus años de universitaria. Ella es Teresita Reyes. Actriz y ex alumna de la Universidad Católica. 

Sin embargo,  la historia que escribió a comienzos de los años setenta no comenzó directamente en las aulas de la Escuela de Arte de la Comunicación de la UC, sino que en cátedras de leyes, artículos constitucionales y derecho. «Llegó el momento de dar la Prueba de Aptitud Académica. Yo me saqué un buen puntaje así que, para que la familia no colapsara, inscribí en Derecho los ramos facultativos y los optativos los hice en Teatro», recuerda la actriz. Pasó un año y medio. La decisión estaba tomada, Teatro sería la carrera que seguiría: «Me fascinó, me encantó, era lo mío y fue hermoso».      

Héctor Tito Noguera, Ramón Núñez, Bélgica Castro y Enrique Noisvander son algunos de los profesores que Teresita destaca de su paso como alumna en la universidad: «Tuve un tiempo a Víctor Jara, a gente emblemática que obviamente me enseñaron muchísimo.  Les tengo el mayor de los aprecios», dice la artista. Todos ellos formaron parte de años de estudio de los que Teresita valora desde los conocimientos y aptitudes aprendidos: «Era una formación increíble, había mucha ética, mucha moral. Nosotros salimos trabajadores del espectáculo, muy aperrados, nadie se imaginaba ser estrella de televisión, ni ser top, ni ser famoso. Nosotros éramos teatreros y hacíamos de todo. Era una escuela muy especial, era Escuela de Arte de la Comunicación,  que no solamente se estudiaba teatro. Se estudiaba teatro, cine, televisión y comunicación social».

La comunidad formada dentro de la Escuela es una de las cosas que más recuerda Teresita. Lazos que hasta el día de hoy mantiene intactos, a pesar de la distancia y los años transcurridos: «Alternábamos con todos los alumnos, almorzábamos juntos, hacíamos tertulias, guitarreábamos, lo pasábamos increíble. Éramos íntimos con Periodismo y con gente de Derecho, que estaban todos ahí. También estaban los de Arte con los músicos. Ay, no, fue maravilloso. De repente hablo con mis hijos y les digo que si alguna vez tuviera la oportunidad de volver al pasado, volvería a la Universidad».

Entre Casa Central y Campus Oriente se desarrollaron los años de formación de Teresita. Y fue en una de las salas del centro de Santiago donde unos compañeros, celosos de no ser el centro de atención de las chicas del curso, decidieron encerrarlas: «Nosotras veíamos pasar a los cabros de Derecho y los cabros de Sociología, que eran estupendos minos, entonces los compañeros de Teatro, los actores, se enojaron y un día nos encerraron para que no viéramos pasar a los minos y no les tiráramos piropos», recuerda, entre risas, Teresita.

Campus Oriente es un lugar que hasta ahora Teresita visita, un espacio que fue testigo de su formación como artista: «yo paso por ahí y es como mi casa. Yo entro y está todo igual, maravilloso».