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Benito Baranda

La pasión por el atletismo podría haber hecho del proyecto de vida de Benito Baranda uno muy diferente. El plan era, una vez terminado el colegio, salir a entrenar al extranjero. Pero al término de la enseñanza media, mientras corría, un accidente cambió los planes. 

     Un año después, en 1977, Benito Baranda entró a estudiar Psicología en el Campus Oriente de la Universidad Católica: «Me di cuenta que me gustaba mucho la Psicología. Era una carrera que me permitía conciliar mi deseo de colaborar con otros y también mi interés por aprender más del ser humano y tenía ya conocimiento de la calidad de la escuela de Psicología en la Católica».  Lugar en el que conoció a la mujer que no sólo sería su compañera de estudios, sino también de vida. Su esposa, Lorena Cornejo. 

     De su paso por la Escuela de Psicología UC destaca el real vínculo con la sociedad que experimentó desde el pregrado: "Tuvimos la oportunidad de vincularnos rápidamente con la realidad y de meternos a ejercitar nuestra profesión en servicio de los demás. Y eso marcó a nuestra generación". 

     Si bien los primeros años los estudió en Oriente, luego fueron trasladados a San Joaquín. El cambio no fue fácil: «Fue muy duro. Muy duro porque en el Campus Oriente se daba una comunidad de conocimiento y, de hecho, generamos un movimiento estudiantil paralelo a la FEUC de ese entonces». Luego, fueron llevados a las primeras construcciones en el Campus San Joaquín: «Era donde está la Escuela de Psicología hoy día, pero por supuesto no existía nada del resto. Se estaba construyendo la biblioteca, estábamos en un rincón arriba, cerca de Trabajo Social, pero unos módulos muy fríos. Pero bueno, fueron parte del crecimiento y desarrollo de la Universidad». Muy distinto a lo que ve ahora cada vez que regresa a los patios de San Joaquín. 

     La Semana Novata quedó marcada como una de sus grandes anécdotas de la época universitaria: «Siendo novato, me acuerdo que nos tocó subir por el Mapocho con unos carros, tirarnos del cerro y subir por el Mapocho hacia el San Carlos contra la corriente. Y fue muy fuerte. De hecho, en medio del Mapocho se me abrió uno de los puntos de la herida que yo tenía donde había sido operado. Y todos me decían “se te infectó”, gracias a Dios no se infectó y no pasó nada, pero fue muy fuerte», recuerda Benito.

   Tres cosas son las que más extraña Benito de su época universitaria: La permanente discusión a través de las clases con los académicos, la comunidad de los compañeros y compañeras, y el ambiente universitario.  Además, su paso por la UC lo llevó a profundizar en la visión humanista cristiana de la realidad, la tensión de estar buscando siempre nuevos conocimientos y el poner al servicio de los otros los aprendizajes alcanzados. 

    Luego de una extensa formación y dedicación a la superación de la pobreza, Benito Baranda es hoy el Presidente del Directorio de América Solidaria Internacional. Fundación que construye redes de cooperación social y con presencia en 9 países. «América Solidaria lo que busca es a través de profesionales jóvenes inyectar este deseo de que las personas que están en situaciones de mayor exclusión se integren a las oportunidades que se generan en los países. Por justicia. Y no por un favor, ni porque somos buenos, sino por justicia», destaca Benito.